Monday, January 16, 2012
Portabilizando mi teléfono
Estimados amigos de Orange escribo esta carta abierta para despedirme. Sí es una queja al aire que, aunque de buena tinta sé que podría ser dirigida a cualquier compañía de telefonía, lo está a vosotros.
Han sido más de 15 años a vuestro lado. No sé la cifra exacta, ya estaba ahí cuando todo esto era Amena y estuve ahí desde el principio cuando fuisteis Orange, más de 15 años en los que he cambiado de modelo de teléfono dos veces y no he dado ni una sola queja. Así soy yo, conformista con lo que tengo. Y sin embargo aquí estoy, cambiándome de compañía por un solo motivo... No sabéis quién soy.
Sí, sabéis mi nombre, mis datos y sobre todo si tengo o no tengo obligación de permanecer con vosotros, pero hasta ahí os llega. Y lo reconozco, quería chantajearos un poco, era un cliente antiguo y quería que me tratarais mejor que a los que llegan nuevos. Para intentar conseguirlo he ido a tres tiendas diferentes y me habéis tenido algunas horas colgado al teléfono hablando con maquinas y comerciales que lo único que sabían repetirme es que, como deferencia a no tener contrato de permanencia, me iban a tratar como si fuera nuevo, recién llegado. ¿Estamos locos?
Sí, lo estamos. Estamos muy locos si los mismos comerciales de Orange (que podrían ser los de cualquier otra operadora), me están recomendando que inicie una portabilidad, que me cambie de compañía a ver si tengo suerte y me llaman del departamento de bajas con una contraoferta. ¿De verdad? ¿No lo podéis hacer mejor?
A ver si lo entiendo. La manera de negociar con un cliente es: 1) Lo cabreo hasta la desesperación. 2) Cuando está lo suficientemente cabreado como para cambiarse de compañía, negocio con él. Osea, que en el mejor de los casos, vais a tener un cliente cabreado y en el peor, un cliente menos.
Para mi nada de esto tiene sentido. Pero son vuestras reglas, las que me habéis impuesto así que... Adiós.
Wednesday, September 21, 2011
Y al final no le dan la oreja
Motivos para no dar una oreja a un torero:
La negrita no es mía. Y se trata de una pequeña parte de un artículo del ABC sobre una mala tarde de toros. Soy bastante antitaurino y es leer cosas como esta las que colman mi vasito de paciencia. Vamos que el torero lo dio todo por su parte, pero que el toro no estaba por la labor... No te jode.
Es renuente a embestir, liquidalo rápido y saca otro, que este bicho no da juego... Que prueben con un tigre como en la antigua Roma, o que recuperen el tradicional arte de la esgrima con bonitos combates de gladiadores. A muerte claro. Ahí si que se les va a ver la casta.
Y al que gane, si lo hace bien, que le den las dos orejas y el rabo.
Friday, July 15, 2011
Dos citas para no olvidar
“-Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
- La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
- La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda…, eso es todo.”
Diálogo de Alicia a Través del Espejo (Lewis Carroll)
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“El instrumento básico para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que utiliza esas palabras.”
(Philip K. Dick)
Thursday, July 07, 2011
Derechos de autor
Con todo el jaleo que estamos teniendo ahora con la SGAE y el giro de actitudes que se está viendo. Me refiero a cosas tipo "tenemos que revisar todo esto del canon". Me pregunto cómo se las van a apañar ahora para empezar a cobrar por algo que ha adquirido el carácter de gratuito. De la música estoy hablando.
Que agujero tan profundo se han cavado.
Wednesday, April 22, 2009
Microrelato - 2
Gracias a Nota Bit por la inspiración (el plagio que le estoy haciendo vamos)
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- Cada vez que chasqueo los dedos - dijo el artista pop - muere un niño en el tercer mundo. -¡Deja de chasquear los dedos cabrón! - Gritaron desde el público.
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- Cada vez que chasqueo los dedos - dijo el artista pop - muere un niño en el tercer mundo. -¡Deja de chasquear los dedos cabrón! - Gritaron desde el público.
Wednesday, April 15, 2009
micro relato!
Se me acaba de ocurrir y es tan fácil que no me cuesta ponerlo aquí.
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Parmenides y el Panadero.
El cambio no existe - le dijo el panadero a Parménides que ya veía que se había quedado sin otros 50 €.
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Parmenides y el Panadero.
El cambio no existe - le dijo el panadero a Parménides que ya veía que se había quedado sin otros 50 €.
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Tuesday, April 08, 2008
Vivir a ciegas
En respuesta a la proposición de realizar un cuento centrado en aquella noticia sobre el polaco que va a una local de alterne y se encuentra a su mujer, Sputnik saltó a la arena con una breve historia, de manera que a continuación os pongo su relato y el mio seguiditos, dos por el precio de uno.
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El de Sputnik
Si Vladek aquella tarde, tras una dura jornada de trabajo, no hubiera cogido nunca sus gafas del cajón de la mesilla, no las habría utilizado, como nunca suele hacerlo, para conducir hasta la casa de Andrzej, al que tanto le gusta beber en las tardes de invierno. Y por tanto no se hubiera dado cuenta de lo sucias que estaban, con lo que detesta Vladek la suciedad, y de que, como venía ocurriendo desde que su mujer trabajaba en la tienda para sacar un dinero extra, no tenía más pañuelos de papel en guantera del coche.
Y si no hubiera necesitado un pañuelo de papel nunca se hubiera tenido que parar en la farmacia de Karolkowa ni haber tenido que esperar a que la señora Wojciechowski, como suele ser habitual porque es una señora muy anciana y que cree saberlo todo, acabase de contar sus interminables historias de la postguerra al bueno de Tomaszewski, el boticario de la farmacia de Karolkowa. Y de no haber tenido que esperar a que la señora Wojciechowski, que es tan anciana y cree saberlo todo, acabase de contar su interminable historia, nunca hubiera llegado tarde a casa de Andrzej, al que tanto gusta beber en las tardes de invierno.
Y por supuesto que si no hubiera llegado tarde a casa de Andrzej, no hubieran perdido la sesión de las ocho y media del Cinema City de Mokotow, ni Andrzej, al que tanto gusta beber en las tardes de invierno, hubiera propuesto beberse unas copas en el bar de Kucharski como plan alternativo al cine. Ni tan siquiera Vladek y Andrzej, que tuvieron tan dura jornada de trabajo, se hubieran embriagado tanto.
Si Vladek no hubiera cogido sus gafas no habría llegado tarde a casa de Andrzej, no habría llegado tarde al cine y no habría bebido tanto en el bar de Kucharski. Ni desde luego Andrzej hubiese insistido tanto en ir a una de esas casas donde uno obtiene placer a cambio de una razonable suma de dinero, y mucho menos hubiese chantajeado a Vladek por haber llegado tarde y haberse perdido la sesión de las ocho y media. Y Vladek no se hubiese visto forzado, embriagado como estaba, a entregarse a una epicúrea noche en una casa de citas. Tampoco, por tanto, hubieran acabado nunca en Buttock's, muy anglosajón en sus formas y maneras, pero mucho más higiénico que las casas de citas del barrio de Mokotow, que tanto disgustan a Vladek porque detesta la suciedad.
De no haber acabado Buttock's nunca se hubieran visto en la tesitura y deleite de disponer de una fila de hermosas señoritas que dispensan placer a cambio de una razonable suma de dinero. Y desde luego que de nunca haberse deleitado contemplando la fila de hermosas señoritas, Vladek jamás hubiera descubierto que su esposa, que creía trabajando en la tienda para obtener un dinero extra, se encontraba entre las señoritas que dispensan placer a cambio de una razonable suma de dinero.
Pero si Vladek no hubiera cogido nunca sus gafas, seguiría estando ciego.
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El mio
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Seis años sin mirarte a la cara y por fin recupero tu recuerdo. Recorro tu cara y mi cuerpo se estremece. Tú eras mi sueño. ¿Donde has estado todos estos años? ¿Cómo he podido ignorarte todo este tiempo?
Camino entre filas de extrañas miradas y noto como nuestras almas se tocan. Mi corazón lucha por salir del pecho. Que absurdo volver a descubrirnos el uno al otro en este sórdido lugar. Eres mi vida, eres el motivo por el cual yo sigo adelante y voy a recuperarte.
Alcanzo tu mano sin dejar de mirarte a los ojos y juntas nuestras mentes vuelan lejos del oscuro pozo donde ahora estamos prisioneros hasta los verdes prados de nuestra aldea donde pasamos tantos veranos juntos y nos besamos por primera vez. Hoy pago por liberarte, pero en realidad lo que hago es recuperar una parte de mí que hace tiempo había perdido. Mañana volveremos a ser uno, mañana no volveré a fallarte. Mañana.
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El de Sputnik
Si Vladek aquella tarde, tras una dura jornada de trabajo, no hubiera cogido nunca sus gafas del cajón de la mesilla, no las habría utilizado, como nunca suele hacerlo, para conducir hasta la casa de Andrzej, al que tanto le gusta beber en las tardes de invierno. Y por tanto no se hubiera dado cuenta de lo sucias que estaban, con lo que detesta Vladek la suciedad, y de que, como venía ocurriendo desde que su mujer trabajaba en la tienda para sacar un dinero extra, no tenía más pañuelos de papel en guantera del coche.
Y si no hubiera necesitado un pañuelo de papel nunca se hubiera tenido que parar en la farmacia de Karolkowa ni haber tenido que esperar a que la señora Wojciechowski, como suele ser habitual porque es una señora muy anciana y que cree saberlo todo, acabase de contar sus interminables historias de la postguerra al bueno de Tomaszewski, el boticario de la farmacia de Karolkowa. Y de no haber tenido que esperar a que la señora Wojciechowski, que es tan anciana y cree saberlo todo, acabase de contar su interminable historia, nunca hubiera llegado tarde a casa de Andrzej, al que tanto gusta beber en las tardes de invierno.
Y por supuesto que si no hubiera llegado tarde a casa de Andrzej, no hubieran perdido la sesión de las ocho y media del Cinema City de Mokotow, ni Andrzej, al que tanto gusta beber en las tardes de invierno, hubiera propuesto beberse unas copas en el bar de Kucharski como plan alternativo al cine. Ni tan siquiera Vladek y Andrzej, que tuvieron tan dura jornada de trabajo, se hubieran embriagado tanto.
Si Vladek no hubiera cogido sus gafas no habría llegado tarde a casa de Andrzej, no habría llegado tarde al cine y no habría bebido tanto en el bar de Kucharski. Ni desde luego Andrzej hubiese insistido tanto en ir a una de esas casas donde uno obtiene placer a cambio de una razonable suma de dinero, y mucho menos hubiese chantajeado a Vladek por haber llegado tarde y haberse perdido la sesión de las ocho y media. Y Vladek no se hubiese visto forzado, embriagado como estaba, a entregarse a una epicúrea noche en una casa de citas. Tampoco, por tanto, hubieran acabado nunca en Buttock's, muy anglosajón en sus formas y maneras, pero mucho más higiénico que las casas de citas del barrio de Mokotow, que tanto disgustan a Vladek porque detesta la suciedad.
De no haber acabado Buttock's nunca se hubieran visto en la tesitura y deleite de disponer de una fila de hermosas señoritas que dispensan placer a cambio de una razonable suma de dinero. Y desde luego que de nunca haberse deleitado contemplando la fila de hermosas señoritas, Vladek jamás hubiera descubierto que su esposa, que creía trabajando en la tienda para obtener un dinero extra, se encontraba entre las señoritas que dispensan placer a cambio de una razonable suma de dinero.
Pero si Vladek no hubiera cogido nunca sus gafas, seguiría estando ciego.
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El mio
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Seis años sin mirarte a la cara y por fin recupero tu recuerdo. Recorro tu cara y mi cuerpo se estremece. Tú eras mi sueño. ¿Donde has estado todos estos años? ¿Cómo he podido ignorarte todo este tiempo?
Camino entre filas de extrañas miradas y noto como nuestras almas se tocan. Mi corazón lucha por salir del pecho. Que absurdo volver a descubrirnos el uno al otro en este sórdido lugar. Eres mi vida, eres el motivo por el cual yo sigo adelante y voy a recuperarte.
Alcanzo tu mano sin dejar de mirarte a los ojos y juntas nuestras mentes vuelan lejos del oscuro pozo donde ahora estamos prisioneros hasta los verdes prados de nuestra aldea donde pasamos tantos veranos juntos y nos besamos por primera vez. Hoy pago por liberarte, pero en realidad lo que hago es recuperar una parte de mí que hace tiempo había perdido. Mañana volveremos a ser uno, mañana no volveré a fallarte. Mañana.
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