Tuesday, May 30, 2006

Papel Mojado

El relato de hoy aparece por una frase que lleva en mi cabeza instalada todo el día de hoy y a la cual quiero dar salida, pero a lo grande. La frase es:

“Todo empezó con una firma en un papel arrugado y húmedo”
me parece un buen pié, así que he escrito esto desde esa idea.
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Papel Mojado

- “Todo empezó con una firma en un papel arrugado y húmedo. Para más señas, una servilleta de un restaurante cutre de Malasaña, de los pocos que quedan aun.

Mi amigo Andrés y yo éramos bastante jóvenes por aquel entonces, 22 años cada uno y recién salidos del cascarón, como quien dice. Compartíamos un piso alquilado por habitaciones y un ideal. Íbamos a derribar el sistema establecido. Juramos que hasta que los precios de las casas no fueran decentes nunca compraríamos una. Creo que Andrés estaba tan convencido como yo o más. A las pocas semanas tuvimos un accidente de tráfico, yo salí ileso, pero Andrés murió. Su última mirada fue para mí.

Empecé poniendo panfletos por las paredes, los imprimía en el trabajo y los grapaba. Un día me encontré dando una charla en una casa ocupada, y cuando me quise dar cuenta la gente me estaba aclamando.

En pocos meses, gente de Madrid que había oído de mi actividad, tomo actitudes parecidas. La repercusión era tal que la prensa no tardo en enterarse y me dio bastante publicidad. Esto expandió el movimiento por el resto de España. Pronto tuve que organizarme, fui localizando a los cabecillas de los movimientos locales y anexionándolos al mío propio, los únicos lemas eran que nadie compraba un piso, y que no había violencia.

Hice listas con la gente que nos apoyaba y me encargue de distribuir trabajo entre mis colaboradores más cercanos para que mantuvieran el contacto. Sin yo preverlo se generó una estructura piramidal y ahora estaba al tanto de las actividades de cientos de personas, miles.

Con la firma de toda esta gente logre una subvención como asociación que permitió que me dedicara a la esto, junto con un nutrido grupo de gente, permanentemente.

En breve no solo tenía montada una estructura de boicot a escala nacional si no que empecé a organizar un plan de acogida, si alguien se quedaba en la calle siempre tenía un lugar donde ir a vivir en su propia ciudad.

Con muy poco dinero adquirimos varios inmuebles en pueblos desabitados y gestionamos la contratación masiva de servicios de autobús con gran cantidad de empresas que seguían queriendo que sus empleados lleguaran a tiempo a trabajar.

Entramos en contacto con diferentes asociaciones de inquilinos, interceptábamos a los que acudían a las promotoras de pisos o a las agencias inmobiliarias y les explicábamos nuestro proyecto, les ofrecíamos soluciones.

La prensa volvió a la carga, me dieron más publicidad. La gente que acudía a las inmobiliarias empezó a hacernos caso. El número de asociados se disparó y las ventas de pisos se atascaron. La gente que vivía de alquiler se concentraba en nuestros pueblos, liberando pisos que se volvieron inútiles para sus propietarios. La tensión social se mascaba en el ambiente.

La presión de las inmobiliarias llegó demasiado tarde. Cuando las empresas de construcción quisieron darse cuenta de lo que había pasado e intentaron solucionarlo no había vuelta atrás. La gente ya no necesitaba propaganda, se afiliaban a nuestro movimiento ahora por voluntad propia.

Finalmente todo llego a su punto álgido, mi asociación contaba con más de cinco millones de personas, varias empresas de construcción empezaron a tener perdidas, el valor de los pisos se devaluaba y no podían mover un dedo en mi contra por miedo a que me presentara a las elecciones. Una de las empresas quiso ser mas lista que las demás. Pacto con nosotros y vendió barato, el resto cayeron detrás de ella como un castillo de naipes. Puedo asegurar que el día que cerré aquel trato por teléfono, oí un sordo retumbar en el exterior, era una tormenta, pero para mi fue el ruido de las fichas de dominó que había ido poniendo estos años. Habían empezado a caer, una detrás de otra.

Ahora, apenas ya nadie tiene más de un piso en propiedad, no es negocio. La vivienda ha pasado de ser un lujo a ser un derecho. Acaso lo que me ha movido todo este tiempo, ha sido siempre la impresión de que si dejaba de pelear por mi ideal defraudaría mi pacto con Andrés.”

-“Todo esto es increíble. Que un hombre solo haya podido hacer lo que ha hecho usted es una hazaña. Aun así, quiero hacerle una pregunta. ¿No se siente un poco vacío? ¿No nota como que ya no le queda nada por hacer? ¿Tienes usted algún plan de futuro?”

-“En estos años he podido ver mucho mundo y he descubierto que hay tareas más titánicas que la que he acometido, no me encuentro vacío, tengo más cosas que hacer que cuando empecé. Actualmente lo que más me concierne es la paz en el mundo. ¿Quiere usted firmar conmigo este papel?”

5 comments:

Anonymous said...

La idea es interesante y, en cierta manera, ya está sucediendo. Ha sido tal el disparate de los pisos que ya nadie compra ninguno. De hecho, se habla ya de la burbuja inmobiliaria que está a punto de estallar.

Por otro lado, el cuento parte de una premisa complicada y es la sensatez del comportamiento humano, cuando, en realidad, todo parece indicar que el sentido común es el menos común de todos los sentidos. Por lo que en este tipo de propuestas, quizá lo interesante sea analizar cómo se puede negociar con el personal que no está dispuesto a apoyarnos en nuestro cometido, pero que, sin embargo, resultan fundamentales para la buena conclusión del asunto. Es decir, cómo convencemos, por ejemplo, a los fanáticos de que sean tolerantes para que todos vivamos en santa paz.

En cualquier caso, me gustó el relato (por cierto, hay un cuento que se llama Papel mojado, creo recordar que escrito por Millás, pero su novela hablaba de dinero falsificado).

zafyro said...

bueno, en un principio pretendia partir de 0 y llegar a algo que fuera descabellado. Un final más coherente hubiera sido muy triste. Aun así opino como tú, tiene que llegar un momento en el que la burbuja explote. No es normal que se considere "posible" cobrar 600 € por pisos de 30 m2 como he visto ya en algunos casos, y tampoco es normal que la hipoteca de uno la tengan que acabar pagando sus hijos... al final parte de tu compromiso con el banco va a ser donar esperma para asegurarse que en el caso que no tengas descendencia generartela y asegurarse los pagos.

Anonymous said...

Bonita historia.

Ojalá...

Ya sabe usted.

Luxxor said...

Me da la impresión que estabas buscando piso cuando escribiste esto ;)

¿Hubo suerte? ¿Vas a montar una asociación? Yo soy más partidario de empezar la revolución, coger una buena escopeta e ir a buscar a unos cuantos que se han olvidado de quien tiene en realidad el poder.

joako said...

En realidad yo nunca he tenido problemas a la hora de teenr un techo bajo el que dormir. Puedes decir que escogí ciertos beneficios en la sección de virtudes de mi PJ que previenen ese problema ;)

Respecto a lo de la asociación... el principal problema es que siempre se rajarán antes los pequeños propietarios que las grandes inmobiliarias, creo. Y tampoco es fácil convencer a la gente para repoblar el campo ¿no? parece mentira lo asumida que tenemos nuetra necesidad de asfalto y urbe. Yo el primero.